jueves, 17 de abril de 2008
Desierto u Oasis
Fuerzas
Soy rebelde
No es simplemente que estoy atravesando la confusión de la adolescencia. Ese es un invento de los adultos que no me entienden. Lo que pasa es que hay muchas cosas que no me gustan: en el mundo, en la U, en mi casa... hasta hay cosas de mi que no me gustan. Y quiero cambiarlas, porque creo que se pueden cambiar. Pero necesito que me escuchen, que me ayuden y que crean, como yo, que el cambio es posible. No me gusta respetar lo establecido porque si, porque hay cosas establecidas que no funcionan, que están mal, y mientras muchos ya se dieron por vencidos, yo quiero arriesgarme, aceptar el desafío y seguir peleando.
Hay otros como yo. Quizá no tengamos los mismos problemas pero si las mismas ideas y las mismas ganas de cuestionar todo, de cambiar, de jugarnos enteros por lo que queremos. Porque ser rebelde no es destruir, sino construir algo distinto. Es tener sueños, es compartir con los amigos, es buscar el amor, es crecer en la solidaridad. Y para lograr todo eso, a nuestra manera tenemos que criticar, romper moldes, hacernos oir. Por eso soy rebelde. Pero no cualquier rebelde.
Mi rebeldía
Será que cada uno está en la suya.
Pero yo ya no quiero mirar para otro lado, quiero participar.
Estoy aquí, soy un ser único y soy importante. Creo que es posible hacer cosas y sacudir a la gente y al mundo.
Esa es mi rebeldía: es una energía productiva que pretende despertar a todos, decirles que podemos ir más allá de esta realidad.
jueves, 3 de abril de 2008
MiS SuEñOs
Imagino muchas cosas: me veo recorriendo el camino, intentando, aprovechando las oportunidades.
Otros ya soñaron antes y lo consiguieron. Entonces ¿por qué no lo voy a lograr yo? Quiero seguir soñando, siempre.
Los sueños me mantienen vivo, me dan esperanza, me dan la fuerza que necesito para levantarme todos los dias y salir a pelear sólo por cumplirlos.
La Familia
Es bueno tener una familia. Es como un refugio, como un clan donde somos todos para uno y uno para todos. A veces se va un poco de mambo y siento que me asfixian. Yo sé que quieren lo mejor para mí, pero yo también necesito un poco de libertad, tomas mis decisiones y aprender a salir del nido. Sin embargo, saber que ellos están siempre ahí, incondicionalmente, que me quieren y me apoyan, que me dan fuerzas y seguridad... eso es lo más.
Porque cuando el afuera te satura, se pone peligroso, denso o te aburre con tantas incoherencias, no hay nada como volver a casa.
Es cierto que a veces queda mal decir que sos "familiera" o que es una cagada que tus padres o tus hermanos mayores te cuiden. Pero en el fondo, todos sentimos lo mismo: qué suerte que es tener una buena familia...
Los Miedos
Hay muchos miedos: al peligro, a lo diferente, a lo desconocido, a la soledad, al futuro... Pero todos se funden en uno solo, el más grande: el temor a no ser queridos. Tener miedo en un punto es saludable, porque te protege y te mantiene alerta. Pero hasta ahí. Si el susto te paraliza... mala señal.
Sólo podemos comprender el miedo una vez que lo hemos superado. Esta tarea, a veces lleva años y necesita de ayuda. Todos tenemos temores, y el que dice que no, miente... o es un chapita al cual no le importa nada de nada.