Mientras el corazón en su fortaleza es azotado por fuertes tormentas la esperanza se va acabado. Las nubes negras no permiten que sol aparezca, los sueños se ven tachados por montones de barro y neblinas de viejos tiempos, tal vez más felices, y las frías mañanas te hielan el alma. El futuro temible asoma su rostro en las esquinas y nos amenaza con su inminencia. No queda más el corazón esta perdiendo la batalla, no es posible que sobreviva. El último bastión esta por caer, no hay nada que hacer es inevitable la derrota.
La nefasta noche cae, el fuego se acaba y con el las esperanzas, las sombras pronto arrasaran con todo. Se les oye gritar, que arda todo hasta la última astilla ha de arder.
Nada queda ya más que la belleza del dolor.