En una parábola perfecta sale de la cama, veo su figura a contraluz - Telémaco - ¿cuántas curvas? La geometría de su cuerpo es un insulto a más de dos mil años de academia.
Despierta su mente y le pierdo, se aleja volando de mí, se encuentra en Estambul danzando el Horon, después Flamenco en Andalucía, para el almuerzo Tango en Rosario. En la tarde golpea tambores en Oubangui y pellizca el Biwa al atardecer. Los astros menores lo invitan a regresar a mí, en picada, para sacarme del estupor de contemplarle, me lleva a sus dominios, me invita a comer ambrosía, soma en nuestras copas, el placer es nuestro idioma.
Exhausto, descansa. - Le veo dormir -.