Me descubrió sonriendo, con suspicacia pregunta el motivo de mi sonrisa, culpable respondo - Nada -.
Le sigo observando, y sonríe, inquisitivo me exige saber que pensamiento reina mi cabeza, valientemente respondo que estoy contemplando con anhelo la suavidad de sus labios, el deseo que brilla en sus ojos, la delicada línea de su mano; cae desarmado, sonríe, pero rápidamente espanta cualquier atisbo de emoción y regresa al frío cuadro de la pared.
Volvemos a iniciar, sonrío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario