Es como jugar a la guerra, invadir territorio enemigo sin perder la frontera.
El riesgo que se corre cuando se despierta a un dragón es que ese dragón pueda comerte, si un aventurero sin cuidado se arriesga a entrar a los territorios del monstruo dormido no puede ser culpable el invadido.
Veremos qué tan valiente será el aventurero, una vez que se encuentre frente al fuego.
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