Sobre la alfombra yace, impávido, externo, etéreo, el cuerpo del delito. Lo miran y no lo observan, critican su vida, comentan su muerte, especulan sobre su identidad.
-Cuántos días lleva así?-
-Cuándo fue la última vez?-
Con carnívoros deseos fue puesto en un altar al Sol. Profanado, corrupto, usurpado, un trofeo al cazador. Con desgano son levantados los restos, producto de semejante muestra de exacerbación del instinto animal, la mutilación de la razón.
Desecho de un pasado glorioso, emblema putrefacto de un ridículo sueño.
Sobre el criminal, ni el más liviano de los castigos, ni la más pesada de las cargas, solo la dulce copa de la victoria sobre el indefenso animal.
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